sábado, 12 de diciembre de 2009

Capítulo 1.2

¡Maldita sea! Llevo aquí una hora y no puedo más. ¡Odio la Tierra! Es un asco de mundo. Es demasiado luminoso, para mi gusto. Pero bueno, hay que querer tu tierra natal, ¿no?
Lo extraño es que no se parece en nada a donde yo nací. Donde yo vivía hace como dos mil años, todo era bosques y ciudades preciosas, blancas como la cal, y todos iban de aquí para allá, con sus carros de caballos, y solía ver en el bosque en el que viví a las patrullas de la ciudad (recuerdo que eran sobre todo atenienses y tebanos, sí) preparándose para las batallas contra las ciudades enemigas. Sí, podía tener mucha luz, pero era un lugar bonito...
Pero donde estoy ahora es muy distinto a las tierras que yo recuerdo. Apenas hay bosques, sólo uno pequeño que veo enfrente de mí, que además está rodeado de vallas y en la puerta hay símbolos extraños para mí; R, E, T, I, R, O. No entiendo lo que quiere decir. Esos signos no son ni parecidos a los de mi lengua materna.
Aquí los edificios son grises o de otros colores más apagados aún, y hay miles de ellos. Además, son altísimos, deben de ser tan altos que desde la cima podrías saludar perfectamente a los dioses. Los carros deben de ser movidos por magia divina, porque no hay carros que tiren de ellos, que por cierto, son muy extraños porque la mayoría tienen techo, y hay personas dentro de ellos. Y los ejércitos...No hay, o eso creo yo. Lo que sí veo son carros de esos raros de colores distintos a los de los demás, y dentro hay hombre vestidos con un uniforme oscuros con cosas amarillas. Quizás sea el nuevo uniforme que llevan los soldados. La túnica no les sentaba bien...
Como me veo perdida en este maldito mundo, tendré que buscar yo solita la forma de encontrar a Laurant. Supongo que Airyna está enfadadísima, y seguro que nos estará buscando por todo el Mundo de Tinieblas, porque claro, ella no sabe que la estúpida de Laurant me ha llevado hasta aquí. Luego hablaré con ella de eso, pero de momento me meteré en el bosque que tengo delante. Al ser una vampira, Laurant se habrá buscado un lugar donde poder resguardarse de la luz.
Si pensaba que los habitantes de la Tierra eran raros, los que estaban concretamente en ese bosque eran lo peor. ¡Hay hasta un ratón gigante regalando globitos! Esto va a ser duro para mí...
Al menos el lugar es bonito. Hay hasta un pequeño lago, donde los humanos están navegando con barquitas en él. Uff, ¡me rugen las tripas! Tendré que cazar uno de esos patos que hay en el agua. Me alegra que haya nacido como ninfa de fuego, pues así podré cocinarme el pato. Llego a ser como mis estúpidas hermanas, las ninfas de los bosques...
Ya he escogido mi presa. Ahora sólo me falta matarlo con mis flechas y luego cocinarlo. Debe de estar delicioso este pato, a la brasa, calentito...
Pero, ¿qué es esto? En cuanto he disparado al pato y le he dado de lleno, todos se han escandalizado y han huído. ¿Es que nunca han visto a alguien cazar un pato para comérselo en casita? Un momento, uno de esos hombre de las franjas amarillas en el uniforme se me acerca a mí. Me coge los brazos y...¿qué? ¡Me los ha unido con una especie de metal! ¿Pero qué demonios está haciendo este imbécil?
- Está usted arrestada por posesión de armas-me dice.
- ¡Pero si sólo estaba cazando patos!-exclamo indignada.
- Y eso le parece normal...Sí, y yo soy Brad Pitt.
- No me interesa su nombre, pedazo de imbécil.
- ¡Ah, conque ahora insultamos a la autoridad! Sigue así, guapa, que vas a acabar en la cárcel rápido
- Mire, estúpido, no me va a meter en la cárcel si antes le mato. ¿Le queda claro?
- ¡Usted me va a matar a mí! Permita que me ría
Suelta una gran carcajada, y eso me mosquea bastante. ¿Qué se ha creído? Ahora mismo va a saber este tipejo lo que siente un pollo asado...

No hay comentarios:

Publicar un comentario